La Familia Plómez

En estas fechas navideñas, donde la familia deja de ser eso a lo que recurres cuando se te han terminado los tuppers, os vamos a presentar a una familia muy especial: La Familia Plómez.


Estos "impresores a nivel usuario, tipómanos rancios y compañeros del metal" como ellos mismos se autodefinen, son un puñado de locos encantadores que un día animados por la camadería y alguna que otra cerveza, decidieron dejar la palabrería y ponerse manos a la obra. Les unía el amor por el mundo de la tipogradía artesana y admitámoslo, algún que otro tornillo suelto.




Decidieron montar una asociación cultural, unir unos cuantos euros, bucear en ebay y recorrerse media España y parte de Europa en busca de máquinas antiguas llenas de polvo y coleccionando anécdotas suficientes para hacer 5 monólogos para el Club de la Comedia.

En su taller en Madrid hacen pequeños trabajos que les ayuda a autofinanciarse, y sobre todo, montones de cursos que hará las delicias de los amantes de la tipografía y de los curiosos, para pasarlo en grande, con sus "máquinas gordas y sus señores con barba, mancharnos mucho y reírnos más".

Quien los conoce, no puede dejar de adorarlos (o de llevarse las manos a la cabeza). En una de sus locuras, se embarcaron en el rescate de una maquinaria de una antigua imprenta regentada por dos viejecitas no muy dadas al regateo, para lo que tenían que reunir 4.000 euros. Como entre todos no reunían mucho más que para una comilona para 6, probaron suerte con aquello del crowdfunding, aunque más bien pensando que quién iba a estar tan colgao como para darles dinero a ellos para tamaña hazaña. Pues resultó que en este país, colgaos sobran, y no sólo reunieron los 4.000 euritos que les hacía falta, sino que llegaron a sumar 12.500 eurazos!

Puedes ver el video que hicieron para recaudar los fondos aquí

Y os estaréis preguntando que por qué en la era digital en que vivimos, a la Familia Plómez le ha dado por retroceder a la era de la madera y el plomo, pues, mejor que lo respondan ellos:
"Es la facilidad del ordenador la que nos ha quitado algo a la hora de utilizar tipografía. Ya no nos fijamos en el equilibrio de los tamaños y espacios que configuran los textos, el ordenador va muy deprisa y este oficio se aprende con calma.¡Ya está bien de líneas asépticas e impolutas! ¿Es que nadie echa de menos ese sentido táctil que aportan los tipos de plomo al morder el papel o esa imagen imperfecta que trasmite una impresión realizada con tipos de madera? ¡Los Plómez han llegado! ¡Viva la imprenta rancia! ¡Los pelos como escarpias!"

No dejéis de visitar su web, blog, face, twitter....y si pasáis por Madrid, id a curiosear en persona, no os vais a arrepentir!

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