Sevilla tiene puerto

Sevilla tiene puerto, aunque no solemos reparar en él, porque a pesar de ser un enclave activo e interesante, no es de acceso público como en otras ciudades y sólo recordamos su existencia al atravesar en coche los puentes que lo rodean.
El único punto al que se puede llegar a pie son los embarcaderos que hay en la zona de Tablada, junto al puente de las Delicias, a los que se llega tras sortear camiones que van a las naves colindantes y saltar por encima de botellas rotas. Aún así, merece la pena asomarse a esta vera apenas transitada por pescadores y dueños con sus perros. Desde estos embarcaderos, podemos contemplar las instalaciones del Puerto delimitadas por los puentes Delicias y Quinto Centenario.



Al acercarme a esta linde del río, me di cuenta por primera vez de que nuestro puerto tiene una línea de tren que sigue en funcionamiento. Queriendo conocer más sobre este enclave, crucé al otro lado del puente y me dirigí al poco conocido museo del Puerto de Sevilla, ubicado en una de las naves de ladrillo en la avenida de la Raza que se construyeron para la exposición iberoamericana de 1929.

Allí me atendió quien creí erróneamente era el conserje y en realidad era uno de los trabajadores-guías del museo. Manuel encendió para mí la luz de la nave contigua donde se halla el museo y me acompañó en una magnífica visita guiada, contándome cientos de curiosidades y facilitándome además referencias de webs y documentación que ha ido recopilando y que ofrece a los visitantes.

El recorrido por el museo comienza con un acercamiento a los orígenes históricos, desde los fenicios y romanos, hasta el siglo XX. Resaltan en medio de la sala una reproducción de la Ingenio, una grúa de madera de la Edad Media con la que se descargaron los bloques de piedra que venían del Puerto de Santa María para la construcción de la Catedral; junto a una grúa de hierro fabricada en El Pedroso en 1842 y otra tercera fabricada en alemania más moderna, pero también manual. 



También se puede ver la maqueta de un barco que no es otro que el Real Fernando, el primer buque de vapor que se construyó en España y concretamente, en los astilleros de Sevilla, posibilitando que el recorrido por el río de hasta Sanlúcar pasara de 8 o 9 días a tan sólo 9 horas.

En otra sala, mi guía me habló de las diferentes formas en las que el hombre ha ido domando el río para hacerlo más navegable. Comenzando por las balizas y boyas para señalar los tramos con mejor calado, pasando por las cortas (canales abiertos para sortear los sinuosos meandros del río), las dragas del cauce para limpiarlo, y terminando con una reproducción de la esclusa, que regula el nivel del agua.


 

En la última sala se exponen diferentes elementos para acercarte al puerto en la actualidad y cuáles son las actividades que tienen lugar hoy en día.


Disfruté mucho de esta visita que no había planeado, gracias sobre todo a esos pequeños detalles y curiosidades que me iba descubriendo mi guía. El museo bien merece un paseo, aunque algunas instalaciones o paneles resultan un poco anticuados, otros, sin embargo, me parecen muy acertados y aclaratorios. La pega, que sólo abre de lunes a viernes en horario de mañana.
  
Lamentablemente además, la visita a las instalaciones más allá del museo, aunque posible, sólo puede realizarse de forma grupal alquilando un autobús o barco por cuenta propia, por lo que si eres un particular, dificilmente puedes acceder a este recorrido.  
Sería muy interesante que desde el Museo se organizasen estas visitas, para que pudiéramos inscribirnos los particulares. La pega, como siempre, el presupuesto. Aunque a veces las instituciones se olvida que con poco, se puede conseguir mucho.De momento, por tanto, tendremos que conformarnos con verlo desde el puente.

Datos prácticos:
Horario del museo: De Lunes a Viernes de 8:00h-14:00h 
Mejor contactar antes para asegurarte que podrán atenderte durante tu visita
Contacto: 954 247 337 / 954 247 673    museo@apsevilla.com




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